09 enero 2015

Parashá Shemót/Éxodo 1: 1 – 6: 1



Divrei Eliyahu Ovadyah VeRivkáh Jayáh

Shemót/Éxodo 1:1.-  “VeÉleh Shemót Benei Israel HaBáim Mitzráymah Et Yaacov Ish Ubeitó Bau. Estos son los nombres de los hijos de Israel que llegan con Yaacov a Egipto, hombre con su casa llegó” (cada hombre con su familia llegó).

Un pueblo diferente para nosotros los Hijos de Israel desde nuestra estancia hasta la bendita  liberación con Mano Fuerte y Brazo Extendido por medio del Shadday, sin duda como afirman los Tehilim 114:1.- “BeTzet Israel Mimitzráyim Beit Yaacov MeAm Loez”. / “Saliendo Israel de Egipto la Casa de Yaacov del pueblo extraño”.


Las Esferas/Sefirót del Étz Jáyim/Árbol de la Vida, son emanaciones divinas que nos conectan con los atributos que debemos poseer: Jojmáh/Sabiduría, Biná/Entendimiento, Daat/Conocimiento, Jésd/Bondad, Guevurá/Fortaleza, Tiféret/Belleza, Nétzaj/Victoria, Hod/Esplendor, Yesód/Fundamento. Los cuales debemos aplicar diariamente en nuestra vida diaria, y algunas de estas cualidades del Eterno están aludidas en Divrei Hayamin Alef/1 Crónicas 29:11. 



Si calculamos el valor numérico de la palabra: Shemót/Nombres (Shemót/Éxodo 1:1).- Shin=300, Mem=40, Vav=6 y Tav=400, total=746, nos percataremos que es exactamente el mismo valor de la palabra: Sefirót/Esferas (Tehilim/Salmos 71:14): Sámej=60, Pé=80, Resh=200, Vav=6 y Tav=400, total=746. Las cualidades de los nombres hebreos poseen una fuerza espiritual sorprendente que nos conecta con nuestra esencia, pues el nombre hebreo es: Kadósh/Santo.


Curiosamente el Pasúk 1 se expresa en presente, al decir que los Hijos de Israel llegan a Egipto, no se sintieron arraigados en Egipto, sino que se sentían como si estuvieran llegando. Tal como dice el Midrásh Shemót: “Estos son los shemót/nombres, los Hijos de Israel, permanecieron fieles manteniendo su fidelidad a sus vestiduras, tradiciones y nombres hebreos”. 



El nacimiento de Moshé que se explica en el segundo Pasúk, fue algo extraordinario por la figura que llegó a ser: Según el Midrásh Shemót, Moshé nació con Brit Miláh, poseía unas dotes espirituales innatas aludiendo su nivel excepcional de conexión personal con El Eterno, su casa se llenó de luz al nacer, queriendo decir que transmitiría espiritualidad al mundo circundante. 



Además de que tuvo dos mamás: Yojevéd su mamá natural, y su mamá adoptiva la hija de Paró: BATYAH según el Midrásh Shemót,  o BITYAH (Hija de Dios) según el libro de Divrei HaYámim Álef/ I Crónicas 4:18, quien lo sacó de las aguas, una mujer egipcia que se unió al pueblo de Israel llegando a ser judía.


¿Qué nos enseña la Parashá? Que el mundo que nos rodea no debe asimilarnos, de tal manera que perdamos nuestra esencia: Debemos mantener HaMinjaguim Yadim LAvoteinu (Las Tradiciones que están en manos de nuestros padres), Ivrit Lashón HaKodésh (Hebreo: La Lengua Santa), Ivrim Shemót (Nombres Hebreos) y evitar tantas cosas que nos pueden hacer olvidar el Pacto Eterno que tenemos como Pueblo Israel con El Eterno.


Moshé nació pequeño, pero llegó a ser grande por la voluntad de El Eterno, asimismo aprendemos que para el mundo nacemos pequeños, pero para Dios llegamos a ser grandes con Su ayuda, al tener una relación personal – espiritual con ÉL. Asimismo transmitimos espiritualidad a este mundo que nos rodea llegando a ser bendición para otros por la Voluntad y Bendición de El Eterno.



19 de Tevet de 5775/10 de enero  del 2015, Floridablanca, Santander, Colombia.
 ¡Shabbát Shalóm veShavúa Tov !


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