28 junio 2014

Parashá Jukát: Bamidbar/Números 19:1 - 22:1.




Divrei Eliyahu Ovadyah

En esta parashá la Toráh comienza diciendo en los pesukim uno y dos: “Vaydaber A. El Moshé Veel Aharón Lemor Zót Jukát HaToráh Ashér Tziváh A. Lemor Daber El Benei Israel Vayikejú Eleja Faráh Adumáh Temimáh Ashér Ein Bah Mum Ashér Lo Alah Aleyah Ol”. “Habló El Eterno a Moshé y a Aharón diciendo: Este es decreto de la Toráh que mandó el Eterno: Habla a los Hijos de Israel que traigan una vaca roja perfecta que nunca haya llevado yugo”. Este es uno de los Jukim que ha causado mucha controversia, debido al uso que se le daba al animal: Fuera del campamento debía ser llevada al Kohén y ser degollada delante de él de acuerdo a las reglas de Shejitá, posteriormente Elazar Ben Aharón tomaba sangre con su dedo índice y salpicaba siete veces en dirección al Ohel Moed, y la vaca era quemada totalmente (Esto sucedió el segundo día del mes de Nisán/Aviv del año 2449).



Un hombre puro debía recoger las cenizas de la vaca y depositarlas fuera del campamento en un lugar puro, para que por medio de ellas al disolverlas en agua, y verterlas por medio de un hisopo, purificara a la persona que hubiera estado en contacto con un cadáver. Aún Shelómo HaMélej declará acerca de esta Juká: Cuan profunda, pues, es la mitzvá de Pará adumá: "Yo la estudié y me esforcé por entenderla, pero ella está fuera de mi alcance". No podemos entender como las cenizas de una vaca totalmente roja pueden quitar la tamé/impureza por contacto con un cadáver. Nos cuenta el Midrásh: Hasta este día, nueve Vacas Rojas han sido quemadas. La primera fue preparada por Elazar ben Aharón bajo la supervisión de Moshé. (Moshé dirigió los pensamientos apropiados hacia ella, porque Elazar no comprendía sus razones). 



Algunas de las cenizas de la pará adumá de Moshé fueron mezcladas con las cenizas de cada una de las posteriores (dado que la vaca de Moshé fue la única preparada con los pensamientos apropiados). Una bendición descansó sobre la porción de las cenizas de Moshé reservadas para purificación; ellas duraron hasta el tiempo de Ezrá. Bajo la supervisión de Ezrá, una segunda pará adumá fue quemada; una tercera y una cuarta bajo la guía de Shimón HaTzadik, y dos más en el tiempo de Iojanán Cohén Gadol. Desde entonces hasta la destrucción del Segundo Beit Hamikdásh, tres parot adumot adicionales fueron quemadas. La décima será preparada por Mashíaj, que él venga pronto.

En este tiempo actual el Instituto del Templo en Yerushaláyim, anunció el nacimiento de una vaca totalmente roja, ya en años pasados se pensaba en la clonación, ya que se poseen restos de las cenizas de las vacas anteriores, y debido a la desesperación porque no había nacido ninguna, se pensó en darle vida artificialmente. Las palabras: Pará, que en ocasiones se escribe: Fará/Vaca y Adumáh/Roja tienen un valor numérico de: Pé=80, Resh=200, Hei=5, Álef=1, Dálet=4, Mem=40 y Hei=5, total=335. Este es el mismo valor numérico de Har Sinaí (Bamidbar 28:6): Hei=5, Resh=200, Sámej=60, Yud=10,  Nun=50 y Yud=10, total=335, pues la Toráh nos dice que ella ahí mismo nos fue entregada: Estos son los jukim/decretos, derechos y leyes que estableció El Eterno entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moshé (Vayikrá 26:46).



La Toráh nos narra una lamentable noticia: Cuando el pueblo llegó a Tzin y acampó en Kadesh falleció Miriam, quien era una profetisa y una líder del pueblo también, pues el Eterno dice por medio de Mijá en el pérek 6, pasúk 4: Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de siervos te redimí; y envié delante de ti a Moshé a Aharón y a Miriam. Nos cuenta el Midrásh: La generación del desierto recibió tres dones en mérito de sus tres grandes líderes: En el mérito de Miriam, un manantial, en el mérito de Aharón, Nubes de Gloria y en el mérito de Moshé, el man. ¿Por qué están estos tres líderes asociados con estos particulares dones?

Ellos personificaron los tres pilares que sostienen el mundo: Torá, avodá (servicio), y actos de bondad. El mérito de las mujeres en nuestro pueblo es enorme pues Miriam sobresalió en el tercero de los tres fundamentos, bondad. Desde su juventud se dedicó al bienestar de su pueblo. Aún como una niña pequeña, asistió a su madre como partera y llevó comida a los pobres. A causa de su atributo de jesed (bondad), Hashem proveyó a los judíos de agua, una necesidad vital. Cuando ella falleció el manantial que proveyó de agua a nuestro pueblo Israel se secó.



El Pueblo reclamaba agua presionando a Moshé, entonces él y Aharón cayeron sobre sus rostros, clamaron al Shadday y Él les Ordenó: “Toma el bastón, reúne a la comunidad y háblale a la roca y ella dará sus aguas. De este modo sacarás agua de la roca para ellos y sus ganados”. Moshé levantó su mano y golpeó la roca dos veces en vez de hablarle como le ordenó El Eterno. Entonces HaKadósh Barúj Hu les dice a Aharón Y Moshé: “Por no haber confiado en Mí para santificarme en presencia de los hijos de Israel, no serán ustedes quienes hagan ingresar a la comunidad a la tierra que yo les he entregado”.



Israel continúa su travesía pero el rey de Edom no le permite pasar por su territorio, entonces se trasladaron hasta Kadesh hacia el monte Hor, y El Eterno dice a Moshé que llegó el momento del fallecimiento de Aharón al decirle: Toma a Aharón y a su hijo Elazar y hazlos ascender a este monte Hor. Luego, quítale a Aharón sus vestimentas y vísteselas a Elazar su hijo. Entonces Aharón será reunido y morirá allí”. Moshé hizo como le ordenara Hashem. Ascendieron a Aharón sus vestimentas (de Sacerdote principal) y se las vistió a su hijo Elazar. Y allí, en la cima del monte, falleció Aharón. Después, Moshé y Elazar bajaron del monte toda la comunidad asumió que Aharón había fallecido y lo lloraron durante 30 días, toda la Casa de Israel. (Aharón falleció el primero del mes de Av, a la edad de 123 años).


El pueblo avanza en su viaje, y el rey de Arad ataca a Israel, pero El Eterno Salió en su ayuda, pues escuchó su voz, ya que nuestro pueblo le promete: Si entregas a ese pueblo en mi mano te consagraré sus ciudades. Es por ello que la ciudad fue llamada: Jormá/Consagración. Partieron los hijos de Israel del monte Hor camino al Yam Suf, pero el pueblo se comienza a desesperar a causa del camino y comienza a hablar Lashón Hará en contra del Eterno y de Moshé: ¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir en el desierto?, no hay pan ni agua. ¡Estamos cansados de este pan insustancial!

Entonces El Eterno envía serpientes venenosas para morder a la gente. Falleció una gran multitud de personas. Entonces el pueblo se dirigió a Moshé: (Reconocemos) la transgresión en que incurrimos al haber hablado contra El Eterno y contra ti. El Eterno le dijo a Moshé: “Hazte una serpiente venenosa  y ponla en un mástil. Cuando la miren los que fueron mordidos, se salvarán”. Moshé hizo la serpiente de cobre y la puso en un mástil. Y en efecto, cuando una serpiente mordía a alguien, ése miraba a la serpiente de cobre y se salvaba.


La serpiente en el mástil solamente era un símbolo para mostrarle a los transgresores, que al hablar Rejilút y Lashón Hará, se asemejaban a ella por su lengua venenosa, pues no poseía ningún poder en sí misma, sino que la curación provenía del Eterno, anteriormente la Toráh nos mostró que ellos pidieron a Moshé: “Ora al Eterno que saque de nosotros las serpientes”. “Y Moshé pidió por el pueblo”. La palabra Najásh/Serpiente (Bamidbar 21:9) tiene un valor numérico de: Nun=50, Jet=8 y Shin=300, total=358.  Este es el mismo valor en Mishpár Katán: 3+5+8=14, que la palabra: Ehgueh/Medito (Tehiláh 63:7): Álef=1, Hei=5, Guimel=3 y Hei=5, total=14. Debemos meditar en la consecuencia de nuestras acciones cuando hablamos Lashón Hará y corregir ese error, así como nuestros antepasados pidieron que Moshé intercediera ante El Eterno para que los perdonara e hicieron Teshuvá.

Nuestro pueblo avanzó y se dirigió al norte. Entonces Og, rey de Bashán, salió a enfrentarlos él y toda su gente y salieron a pelear en Edrei. El Eterno le dijo a Moshé: “No le temas, pues te los entrego en tu mano a él, a todo su pueblo y su territorio. Hazle a él lo mismo que le hiciste a Sijón, rey del pueblo emorita, que habitaba en Jeshvón”. Y así fue que lo mataron a él  junto con sus hijos y su pueblo, sin dejar sobrevivientes. Y se apoderaron de su territorio. Partieron los hijos de Israel y acamparon en las planicies de Moav, en la ribera oriental del río Iardén, en la margen opuesta a Ierijó.

Haftaráh Bamidbar: Shoftim/Jueces 11:1-33. Por ser Rosh Jódesh Tamuz se lee Yeshayahu/Isaías 66:1-24.




1 El Eterno dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies: ¿Dónde está la casa que me habrán de edificar, y dónde este lugar de mi descanso? 2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice El Eterno: Pero a aquél miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. 

La humildad es una virtud que pocas personas poseen, por tanto debemos echar fuera a la arrogancia y obedecer al Eterno en todo tiempo. Aprendamos de los errores que ha cometido nuestro pueblo, y esperemos que ya no se vuelvan a cometer Jas Veshalóm; que la palabra de HaKadósh Barúj Hu sea como el martillo que quiebra la roca de nuestros corazones endurecidos. ¡Bendito Sea El Eterno Nuestro Dios (Divrei Hayamim Álef 29:10). ¡Shabbát Shalóm VeShavúa Tov!

Por: Talmid Thyto Eliyahu Ovadyah Ben Avraham Morales Sh´litá. 30 de Siván de 5774/28 de Junio del 2014, Hermosillo, Sonora, México.

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