No parece ser de mucha inspiración, a primera vista, leer sobre el luto
de Aaron después de la muerte de dos de sus hijos. Sin embargo, si leemos el texto (Levítico 16:1 - 18:30 Parashá Ajare Mot) en una forma más profunda comenzamos a
comprender…
Vemos que este pasaje trata menos del pecado y más de cómo recuperarnos después de nuestro fallo; trata menos del fracaso y hace hincapié en nuestras acciones post-fracaso, cómo remediamos nuestros fallos y volvemos a empezar...
Vemos que este pasaje trata menos del pecado y más de cómo recuperarnos después de nuestro fallo; trata menos del fracaso y hace hincapié en nuestras acciones post-fracaso, cómo remediamos nuestros fallos y volvemos a empezar...
Como Aaron, todos hemos sufrido o sufriremos una pérdida en la vida. ¿Cómo enfrentamos estas pérdidas? ¿Somos capaces de restablecernos o nos detenemos en nuestra pena y lastima? ¿Tratamos nuestra pérdida con dignidad o con histeria? Esta parashá nos enseña que deberíamos pasar por el proceso de "duelo o de aflicción", aprender de este trámite y hacernos mejores personas a causa de ello.
El texto nunca nos explica porque D'os decidió destruir a estos hijos de Aaron.
Lo que sí sabemos es que en la vida siempre hay pérdidas, que todos sufrimos la
pérdida de algo o de alguien, sea la de un amigo, una mascota, un negocio o
hasta la confianza de o en un colega. No podemos cancelar la pérdida, es
algo que dura para siempre. Lo que sí podemos hacer es aprender de ella y
mejorarnos a causa de ella.
Leído bajo esta luz vemos que el texto
habla al hecho cierto de que todos fallamos y que la calidad de la vida no
depende de estos fracasos sino de la manera que nos acercamos a ellos, aprendemos
de ellos y nos restablecemos después de ellos. Este texto nos dice que todos
fallamos, todos hacemos cosas por las cuales tenemos vergüenza, pero ser humano
es comenzar otra vez. Ser humano es aceptar nuestros fracasos junto con
nuestros éxitos, transformar el duelo pasado en cariño actual, reparar el daño
y comenzar de nuevo.
Esta sección hace hincapié en la
universalidad del fracaso cuando nos dice: "Deberán guardar Mis leyes y
Mis reglas, no deberán hacer estas cosas repugnantes, ni el ciudadano ni el
extranjero que vive con ustedes". Es decir que muchas veces sabemos lo
que deberíamos hacer y no lo hacemos, hay veces que fallamos, pero además la
auto-recriminación y el rencor no nos ayudan. La Torah nos enseña que debemos
reconocer nuestros errores, aprender de ellos, tratar de repararlos y después seguir adelante. Quizás la palabra clave de esta parashá (Ajarei-Mot),no es "mot"
(muerte) sino "ajaré" (después). ¿Qué opinan ustedes? ¿Cómo
tratan el "después" del fracaso, pérdida o tragedia en su vida?
¿Eligen este "después" para reconstruir su vida o están parados en la
arena movediza de desesperanza?
Autor: Rabino Peter Tarlow
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